Pablo Handler

miércoles, abril 12, 2006

Fotografía digital y su uso

FOTOGRAFÍA DIGITAL Y SU USO
===========================

Puede resultar ocioso declarar aquí que la fotografía digital está siendo una revolución, si por tal entendemos cambios a la vez rápidos y profundos. Pero en esta ocasión quiero destacar los cambios que se producen en su uso.

El uso es precisamente, una de las circunstancias más difíciles de asumir por los eran hasta hace poco aficionados serios (o hasta profesionales) de la fotografía química (mal llamada "analógica"). Lo que pasa es que ahora lo que antes era una cosa "importante" se ha banalizado.

Veamos: antes, el aficionado preveía sus tomas en el visor, sustituído ahora, con ventaja, por la pantalla de cristal líquido. El enfoque era manual, ahora es automático, igual que la exposición.

Luego de agotar el rollo, se pasaba al laboratorio y se obtenían las copias. Ahora se pasan las fotos (cuando se quiera) al ordenador o al "revelado digital" que suele consistir en llenar un CD.

Todo esto trivializa profundamente el acto fotográfico, y su consecuencia más evidente es que cualquier turista obtiene decenas o cientos de fotos más que aceptables. Y todo con una comodidad superior.

Queda por examinar el último capítulo, el del guardado y visionado. Pues bien, aquí es que se notan cambios que los dichos aficionados serios no asumen. Y es que ahora, se prefiere, para el visionado, el procedimiento que antes era el de las diapositivas, para lo cual se dispone de programas de ordenador, fáciles y abundantes.

En cuanto al guardado de las fotos, la situación es parecida: la informática provee medios muy cómodos que sustituyen, con gran ventaja, a los métodos antiguos de álbumes o cajas de diapositivas.

En resumen, la digitalización fotográfica cambia no solo el acto fotográfico, sino su utilización, siendo este último hecho el que es menos previsto, pero no por eso menos importante.

Joyas

LAS JOYAS: UN ATAVISMO
======================

Me voy a referir específicamente las joyas "auténticas" es decir hechas con materiales preciosos: oro, plata, diamantes... Es decir, la que son caras.

Históricamente, estos objeto eran el colmo del lujo y la riqueza, incluyendo la moda. Por suerte, en los años veinte, una gran modista, Coco Chanel, impuso la joya de fantasía. Resultado: es moderno, y poco vulgar, el portar fantasías de "buen gusto".

Esto nos lleva a meditar sobre el real valor de los materiales preciosos antes mencionados, sobre todo el oro y los diamantes. Empezando con los diamantes, es verdad que tiene un intenso uso industrial, por lo que su valor, debido a su rareza en la naturaleza y la dificultad de manipulación, justifican claramente su elevado precio.

Pero el oro... Su uso no suntuario (contactos eléctricos, dorado de libros, etc.) es mínimo. Su extracción, en estos momentos, se realiza con el uso de cianuro (!) en ciertos terrenos. He aquí una cifra espeluznante: se necesita una tonelada de tierra envenenada para obtener un gramo de oro. O sea, una parte por millón. Por supuesto, el terreno queda para siempre inútil para cualquier uso.

En estas fechas, la cotización del oro aumenta, pero no todo tiene que ver con la especulación bursátil. Es que ha aumentado significativamente el uso suntuario, explicado por la reciente riqueza de ciertos sectores de la inmensa India, cuya demanda incide en la cotización. Es triste comprobar que la India, con una enorme población pobre, sea un factor que decide el precio del "vil metal".

Conclusiones:

1- En lugar de caras (y hasta feas y vulgares) joyas auténticas, joyas de fantasía.
2- Limitar seriamente la explotación del oro, como se hizo con el marfil.
3- Esto es muy radical: desprestigiar las joyerías, una fuente de inutilidades absurdas (que incluyen además carísimos relojes mecánicos), proponiendo un reciclaje, como se hizo con los despachantes de aduana cuando se impuso el espacio común europeo.